Para mitigar el efecto de la contaminación en el planeta no hace falta pertenecer a una ONG ecológica o participar en las acciones gubernamentales. Desde la comodidad de la casa, todas las personas pueden hacer mucho por la Tierra y además ahorrar algo de dinero.
Por: Pedro López Lanz
Cada día el planeta sufre los estragos de un aumento de temperatura en su atmósfera. Esa elevación en los termómetros se debe a una constante y desproporcionada emisión de gases al medio ambiente, por eso, mucha gente preocupada por el efecto de la contaminación ambiental sobre el planeta habla de posibles soluciones para este flajelo que amenaza la sobrevivencia de la especie humana.
Entre las iniciativas más comunes para mejorar la condición que hoy presenta el calentamiento global encontramos: utilizar paneles de energía solar, reforestar bosques y disminuir los niveles de contaminación en las empresas. Pero, ¿qué puede hacer una persona común para combatir las consecuencias del calentamiento global? La respuesta es mucho más simple de lo que parece. Recinetmente leí una nota en el
diario El Nacional de Venezuela que me motivo a escribir este artículo, allí se explicaba que esos gases son producidos por cientos de actividades que el ser humano realiza. Sí, lamentablemente es el mismo hombre quien poco a poco ha destruido el planeta en el que habita.
Desde plantas de energía nuclear, fábricas productoras de artículos de uso personal, hasta dejar enchufado el televisor, tener un bote de agua en el fregadero o mantener encendida una luz sin necesidad, contribuyen a que la temperatura de la Tierra suba y suba cada día más porque estos elementos emanan los gases que afectan el medio ambiente. Las consecuencias son terribles: brotes de enfermedades, desastres naturales, hambruna, sequías, extinción de animales.
Los países tratan de encontrar una solución a este terrible problema que afecta a todos los seres vivos. Sin embargo, sus reuniones, cumbres y acuerdos parecieran no llegan a nada. Por el momento hay problemas más serios e importantes que el derretimiento de los polos o el aumento de la malaria. Al parecer la crisis financiera mundial tiene copada la agenda de los Estados y la de los ciudadanos.
Ahorrar es uno de los temas principales en los hogares de todo el mundo y ayudar al planeta puede hacer que las personas ahorren. Navegando en Internet encontré el sitio web de
Vitalis, allí su director, Diego Díaz, indica que si una persona cambia los bombillos incandecentes que tiene en su hogar por lámparas fluorescentes ahorrará 80% de energía, lo que se traduce en un ahorro de entre 15% y 30% en la factura de electricidad. Esto significa que si una persona en Venezuela paga mensualmente 100 bolívares fuertes de luz, cambiando los bombillos y encendiéndolos sólo cuando sea necesario, podrá ahorrarse hasta BsF. 30 cada mes. Por otra parte, estos bombillos duran hasta 8 veces más que los que tradicionalmente se usan e iluminan en mayor cantidad. La sugerencia más popular para ahorrar energía es utilizar la luz solar durante la mayor cantidad de tiempo. Es hora de abrir las cortinas y dejar que el sol ilumine la casa. Esa es la única forma de iluminación que no contamina y es completamente gratis.
El sitio en internet de la
Oficina de Eficiencia Energética y Energías Renovables de EEUU, allí se informa que 75% de la electricidad que se consume en un hogar promedio proviene de aparatos eléctricos como televisor, equipos de sonido, microondas, licuadora, cargador del celular. Estos implementos consumen energía aún estando apagados si se dejan conectados al enchufe. A este tipo de energía desperdiciada se le llama "carga fantasma". Desenchufarlos mientras no se utilizan puede traducirse en un ahorro de hasta 30% en la factura.
No desperdiciar el agua también ayuda a mitigar los efectos del calentamiento global porque las bombas de agua y las represas usarán menos energía y, por lo tanto, no se emitirán excesivos gases al medio ambiente. Hay investigaciones en Europa que indican que un hogar podría ahorrarse hasta 35% en la factura de agua si utiliza con conciencia este vital líquido. Cerrar la llave al lavarse los dientes, afeitarse, enjabonarse, lavar los platos o los alimentos son algunas de las formas de no malgastar el agua, ayudar al planeta y colaborar con el bolsillo. Para una familia reducir su malgasto y arreglar los grifos que presenten botes podría significar un ahorro significativo en la factura de agua.
En la web de
Vitalis se ofrecen dos trucos. El primero es darse un baño rápido en lugar de una larga ducha. Así se usa cinco veces menos agua y energía. También propone colocar un ladrillo o una piedra grande dentro del tanque del inodoro. El tanque usará menos agua y no afectará en nada su funcionamiento. Un último consejo que dan los sitios especializados es plantar un árbol. Tal vez no se ahorre dinero con esta acción, pero ayudará a que el planeta reponga los tantos árboles talados que han limitado su capacidad de convertir el CO2 en oxígeno.